CULTURA
Huracán o tormenta tropical: ¿cuál es la diferencia real?
Con la temporada ciclónica ya activa, te explicamos qué distingue a estos fenómenos y por qué debes estar preparado
17 de mayo de 2026
Redacción
Ya arrancó la temporada ciclónica y con ella regresan los términos que escuchamos en noticieros y alertas del clima: depresión tropical, tormenta tropical, huracán. Pero, ¿sabes realmente cuál es la diferencia entre cada uno? Aquí te lo explicamos de forma sencilla.
Todo comienza en los océanos tropicales, donde algunas perturbaciones de nubes y lluvia empiezan a organizarse. Cuando los vientos de ese sistema alcanzan entre 63 y 117 kilómetros por hora, se le llama tormenta tropical y se le asigna un nombre. Si los vientos superan los 118 kilómetros por hora, ya estamos hablando de un huracán. La clave, entonces, está en la velocidad del viento.
Las depresiones tropicales son la etapa más débil, con vientos menores a 63 km/h. Son como el inicio del proceso, el primer aviso de que algo se está formando en el mar. De ahí pueden escalar a tormenta tropical y, si las condiciones lo permiten, convertirse en huracán categoría 1, 2, 3, 4 o hasta 5.
Ahora bien, aquí viene algo muy importante que muchos no saben: que un fenómeno tenga vientos menos intensos no significa que sea menos peligroso. El agua que deja a su paso, ya sea en forma de lluvias torrenciales o marejadas ciclónicas, puede causar daños devastadores incluso en una tormenta tropical. Las inundaciones y los deslaves han cobrado muchas vidas en México, aun con sistemas que nunca alcanzaron categoría de huracán.
La temporada ciclónica en el Pacífico inició oficialmente el 15 de mayo, y en el Atlántico arranca el 1 de junio. Esto significa que ya debemos estar atentos, especialmente quienes vivimos en zonas costeras o de alta precipitación.
Lo más recomendable es seguir las alertas de la Comisión Nacional del Agua y del Servicio Meteorológico Nacional, tener un plan de emergencia en familia y no subestimar ningún fenómeno, sin importar cómo se llame. Más vale estar preparados desde ahora.
Todo comienza en los océanos tropicales, donde algunas perturbaciones de nubes y lluvia empiezan a organizarse. Cuando los vientos de ese sistema alcanzan entre 63 y 117 kilómetros por hora, se le llama tormenta tropical y se le asigna un nombre. Si los vientos superan los 118 kilómetros por hora, ya estamos hablando de un huracán. La clave, entonces, está en la velocidad del viento.
Las depresiones tropicales son la etapa más débil, con vientos menores a 63 km/h. Son como el inicio del proceso, el primer aviso de que algo se está formando en el mar. De ahí pueden escalar a tormenta tropical y, si las condiciones lo permiten, convertirse en huracán categoría 1, 2, 3, 4 o hasta 5.
Ahora bien, aquí viene algo muy importante que muchos no saben: que un fenómeno tenga vientos menos intensos no significa que sea menos peligroso. El agua que deja a su paso, ya sea en forma de lluvias torrenciales o marejadas ciclónicas, puede causar daños devastadores incluso en una tormenta tropical. Las inundaciones y los deslaves han cobrado muchas vidas en México, aun con sistemas que nunca alcanzaron categoría de huracán.
La temporada ciclónica en el Pacífico inició oficialmente el 15 de mayo, y en el Atlántico arranca el 1 de junio. Esto significa que ya debemos estar atentos, especialmente quienes vivimos en zonas costeras o de alta precipitación.
Lo más recomendable es seguir las alertas de la Comisión Nacional del Agua y del Servicio Meteorológico Nacional, tener un plan de emergencia en familia y no subestimar ningún fenómeno, sin importar cómo se llame. Más vale estar preparados desde ahora.
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