General
Cruz Azul en la final pero sin casa: el dilema del campeón
La Máquina avanzó a la gran final del Clausura 2026 y aún no sabe dónde jugará de local
18 de mayo de 2026
Redacción
La Máquina Cementera ya está en la final. El sábado por la noche, Cruz Azul cerró el capítulo de las semifinales del Clausura 2026 con una victoria de 2-1 en el Estadio Jalisco frente a las Chivas de Guadalajara, suficiente para avanzar al imponerse 4-3 en el marcador global. Joel Huiqui y sus muchachos están a dos partidos de levantar el décimo título de liga para la institución. Hasta ahí todo bien. El problema viene después.
Y es que, con todo y su historia, sus nueve campeonatos y su hambre de gloria, Cruz Azul llega a la final más importante del semestre sin tener claro dónde va a recibir a su rival. Así como lo leen. La Máquina no tiene estadio propio y eso, en un momento tan grande, se siente más que nunca.
La historia no es nueva. Cruz Azul lleva décadas siendo inquilino en casas ajenas desde que dejó su tierra en la Ciudad Cooperativa Cruz Azul, en Hidalgo, y se instaló en la capital en los años 70. Para el Clausura 2026 usaron el Estadio Cuauhtémoc de Puebla como sede principal después de que la UNAM les cerrara las puertas del Olímpico Universitario sin previo aviso y sin tiempo para planear otra cosa. Un golpe que los agarró en frío.
En los partidos finales de la fase regular y durante toda la Liguilla regresaron al Estadio Banorte, el antiguo Azteca ya renovado para el Mundial 2026, y funcionó bien. Pero ahora ese inmueble está bajo el control de la FIFA y no hay manera de usarlo para la final.
Según información del periodista Adrián Esparza Oteo de TUDN, hay dos opciones sobre la mesa: quedarse en el Cuauhtémoc de Puebla o moverse al Estadio Ciudad de los Deportes en la capital, una cancha que también conoce bien la Máquina por ser otra de sus antiguas moradas. Las negociaciones siguen activas y el reloj corre.
Lo que está en juego no es poca cosa. Cruz Azul busca su décimo título, un número redondo que lo consolidaría aún más entre los grandes del fútbol mexicano. Que esa celebración pueda ocurrir en una cancha que sienta como propia, aunque sea por una noche, es el detalle que directivos y aficionados quieren resolver cuanto antes. La Máquina ya ganó en la cancha. Ahora falta ganar la batalla logística.
Y es que, con todo y su historia, sus nueve campeonatos y su hambre de gloria, Cruz Azul llega a la final más importante del semestre sin tener claro dónde va a recibir a su rival. Así como lo leen. La Máquina no tiene estadio propio y eso, en un momento tan grande, se siente más que nunca.
La historia no es nueva. Cruz Azul lleva décadas siendo inquilino en casas ajenas desde que dejó su tierra en la Ciudad Cooperativa Cruz Azul, en Hidalgo, y se instaló en la capital en los años 70. Para el Clausura 2026 usaron el Estadio Cuauhtémoc de Puebla como sede principal después de que la UNAM les cerrara las puertas del Olímpico Universitario sin previo aviso y sin tiempo para planear otra cosa. Un golpe que los agarró en frío.
En los partidos finales de la fase regular y durante toda la Liguilla regresaron al Estadio Banorte, el antiguo Azteca ya renovado para el Mundial 2026, y funcionó bien. Pero ahora ese inmueble está bajo el control de la FIFA y no hay manera de usarlo para la final.
Según información del periodista Adrián Esparza Oteo de TUDN, hay dos opciones sobre la mesa: quedarse en el Cuauhtémoc de Puebla o moverse al Estadio Ciudad de los Deportes en la capital, una cancha que también conoce bien la Máquina por ser otra de sus antiguas moradas. Las negociaciones siguen activas y el reloj corre.
Lo que está en juego no es poca cosa. Cruz Azul busca su décimo título, un número redondo que lo consolidaría aún más entre los grandes del fútbol mexicano. Que esa celebración pueda ocurrir en una cancha que sienta como propia, aunque sea por una noche, es el detalle que directivos y aficionados quieren resolver cuanto antes. La Máquina ya ganó en la cancha. Ahora falta ganar la batalla logística.