General
13 años después: dos mexicanos se juegan el título en Liga MX
Efraín Juárez y Joel Huiqui protagonizan una final histórica entre Pumas y Cruz Azul en el Clausura 2026
20 de mayo de 2026
Redacción
Hay finales que marcan época, y la del Clausura 2026 ya tiene un sello especial antes de que suene el silbatazo inicial. Pumas y Cruz Azul se medirán por el campeonato de la Liga MX con dos técnicos mexicanos en los banquillos: Efraín Juárez, el hombre que devolvió la ilusión a la Universidad Nacional, y Joel Huiqui, quien condujo a La Máquina hasta la pelea por el título. Una final grande, de las que se sienten diferente.
Para encontrar la última vez que algo así ocurrió hay que regresar al año 2013. En el Clausura de ese torneo, Miguel Herrera llevaba al América y Guillermo Vázquez comandaba a Cruz Azul en una serie que quedó grabada en la memoria colectiva del futbol mexicano. Las Águilas protagonizaron una remontada de película en el Azteca, con el gol de Moisés Muñoz en el tiempo de reposición como escena cumbre, antes de coronarse en penales. Han pasado trece años desde aquella noche y, hasta ahora, ninguna otra final había vuelto a juntar a dos estrategas nacidos en México.
En el camino a esta Gran Final, Juárez se deshizo de Pachuca en Semifinales y lleva a Pumas con el hambre de quien sabe que los títulos no llegan solos. Del otro lado, Huiqui hizo lo propio con Cruz Azul y ahora busca devolver a los celestes a lo más alto del futbol nacional. Ambos llegaron aquí mereciéndolo, y eso hace que la historia valga doble.
Y es que en los últimos años, las finales de Liga MX se convirtieron en escaparate de técnicos extranjeros. Argentinos, uruguayos, brasileños y europeos coparon los banquillos de los equipos grandes en las instancias definitorias, relegando a los estrategas mexicanos a un segundo plano. Por eso esta final no solo importa por el trofeo: también manda un mensaje claro sobre el nivel y la capacidad del talento técnico nacional.
Cuando arranque la serie, no solo se disputará un campeonato. Juárez y Huiqui tendrán la oportunidad de demostrar que los entrenadores mexicanos sí tienen con qué estar en la pelea grande. Y eso, para la afición y para el futbol de este país, vale tanto como el título mismo.
Para encontrar la última vez que algo así ocurrió hay que regresar al año 2013. En el Clausura de ese torneo, Miguel Herrera llevaba al América y Guillermo Vázquez comandaba a Cruz Azul en una serie que quedó grabada en la memoria colectiva del futbol mexicano. Las Águilas protagonizaron una remontada de película en el Azteca, con el gol de Moisés Muñoz en el tiempo de reposición como escena cumbre, antes de coronarse en penales. Han pasado trece años desde aquella noche y, hasta ahora, ninguna otra final había vuelto a juntar a dos estrategas nacidos en México.
En el camino a esta Gran Final, Juárez se deshizo de Pachuca en Semifinales y lleva a Pumas con el hambre de quien sabe que los títulos no llegan solos. Del otro lado, Huiqui hizo lo propio con Cruz Azul y ahora busca devolver a los celestes a lo más alto del futbol nacional. Ambos llegaron aquí mereciéndolo, y eso hace que la historia valga doble.
Y es que en los últimos años, las finales de Liga MX se convirtieron en escaparate de técnicos extranjeros. Argentinos, uruguayos, brasileños y europeos coparon los banquillos de los equipos grandes en las instancias definitorias, relegando a los estrategas mexicanos a un segundo plano. Por eso esta final no solo importa por el trofeo: también manda un mensaje claro sobre el nivel y la capacidad del talento técnico nacional.
Cuando arranque la serie, no solo se disputará un campeonato. Juárez y Huiqui tendrán la oportunidad de demostrar que los entrenadores mexicanos sí tienen con qué estar en la pelea grande. Y eso, para la afición y para el futbol de este país, vale tanto como el título mismo.